Estaba cantado.
Quizás en un Sevilla de otros tiempos, de hace ocho o diez años, se podría haber aguantado al entrenador.
Pero en el Sevilla actual, considerado un equipo grande con importantes objetivos claramente marcados, no se pueden encadenar siete partidos consecutivos sin ganar.
Si además le unimos el pésimo juego desplegado durante casi toda la temporada (con contadas excepciones), pues el resultado era algo anunciado.

Se va Jiménez, hombre de la casa y querido por la afición a pesar de todo. Nos deja unos números globales buenos, aunque con un tramo final muy desafortunado. Nos deja una final de Copa que, si la ganamos, sin duda se la deberemos en su mayor parte. Y nos deja su amor por el Sevilla, algo incuestionable en todo caso.
No obstante, el cambio era lógico. Hacía falta sin duda un cambio de actitud y de aires en el equipo. Una renovación de ideas.
El equipo estaba muerto. Lo de ayer ante el Jerez no es sino la gota que colma el vaso. No se puede especular con un 1-0 echándose atrás ante un equipo destinado, si o si, a descender este año a la división donde milita el otro equipo de la ciudad. Este año hemos salido con demasiada asiduidad a ver cómo juega el rival para plantear nosotros a la postre el partido.
Los equipos grandes juegan siempre a lo que saben, sin importar el rival. Luego saldrá bien o mal, pero siempre quedará haber mantenido la personalidad del equipo, su identidad.
Eso es lo que, en mi opinión, le ha faltado al Sevilla durante casi toda la temporada. Casi siempre ha estado mirando lo que hace el rival para actuar en consecuencia.
No sabemos todavía que entrendor vendrá. Lo que si está claro es que lo tiene que hacer muy mal para empeorar los números de Jiménez en estos últimos partidos. Tendría que estar ocho jornadas sin ganar, algo bastante difícil.
Confiemos en que este impulso final que supone un cambio de entrenador devuelva la ilusión a la gente y, sobre todo, nos devuelva la posibilidad de estar el año que viene, de nuevo, en la Champions League.
Si además ganamos la Copa, pues mucho mejor.
Apartado queda, de momento, el debate de las lesiones. Ayer, otros dos jugadores (Perotti y Zokora), de los considerados clave, cayeron lesionados. Es increíble que esto suceda en un equipo de fútbol profesional.
Habría que tirar de datos, pero no sería muy descabellado aventurarse a decir que, probablemenbte, ningún equipo en la historia del fútbol (fijaros en lo que estoy diciéndo) haya sufrido la cantidad de lesiones que el Sevilla ha tenido este año. Se han lesionado todos los jugadores de la plantilla, todos. Y siete u ocho de ellos se van a perder una media de 20 partidos.
Son los datos, los estremecedores datos. Para escribir una enciclopedia.
A ver si el Domingo que viene ganamos en Villarreal y hacemos bueno el famoso tópico de "a entrenador nuevo, victoria segura".
Hasta luego Jiménez.
Te deseo, como sevillista, lo mejor.